Credit: Natacha Herrera, El Nuevo Herald

South Pointe tiene nuevo vecino: una torre etérea de 18 pisos y 10 apartamentos con paneles de cristal de piso a techo, amplias terrazas y vistas de 360 grados, llamado –no podía ser de otra manera– Glass.

La naturaleza circundante, mar, arena y cielo, se integran a las residencias, sin desechar el panorama de la urbanización y la energía del área por el lado opuesto.

Su arquitecto René González ha estado ubicando a Miami dentro de las ciudades más modernas del país con una arquitectura refinada e innovadora, como sus ya célebres CIFO Art Museum, Karla Event Production Studio, Louver House, las boutiques Alchemist de Lincoln Road y residencias privadas, entre otros importantes proyectos, que han elevado la estética urbana de la ciudad.

También, González como arquitecto se sitúa en la avanzada de construir desafiando la elevación de la marea que amenaza al área de la playa y zonas costeras.
“Comencé a explorar las estructuras elevadas durante el desarrollo de mi tesis en UCLA”, dice González, quien cursó rigurosos estudios de arquitectura en la Universidad de la Florida, y luego en la Universidad de California, Los Angeles. Allí conoció al famoso arquitecto Richard Meier y a su asociado en diseño Michael Palladino, quienes marcaron una gran influencia en su trabajo.

“Los Angeles fue un lugar fabuloso para mí, donde fui capaz de absorber y crecer. Fue donde aprendí a confiar en mis instintos”, cuenta González.
Nacido en Cuba, creció en Fort Lauderdale y se considera un cubanoamericano más apegado a las tradiciones de su país natal con las que se educó y que le han permitido amar todo lo que tiene que ver con lo cubano.

Luego de su formación y experiencia profesional en Los Angeles, regresó a Miami por razones familiares, todavía enamorado de la escena arquitectónica de aquella ciudad en ese momento.

“Encontré al Miami de principio de los años 90 como una ciudad arquitectónicamente nada sofisticada”, recuerda González. “Por otra parte, me ofreció un terreno fértil y una coyuntura para explorar y desarrollar proyectos que quizás no hubiese tenido la oportunidad de hacer en LA”.

La amenaza creciente del nivel del mar en Miami Beach ha hecho que René González continuara su interés en una arquitectura de métodos de cantiléver y soportes, dejando la planta baja como un área funcional, pero también con la misión de dejar que al elevarse el mar el agua fluya sin dañar la construcción.

“Como la amenaza de la elevación de los niveles del mar se ha incrementado en y a los alrededores de Miami, he continuado investigando los desafíos formales para frenar el riesgo de estas condiciones ambientales, con proyectos elevados influidos equitativamente tanto por la estructura constructiva como el paisaje natural que la rodea”, explica el arquitecto y agrega: “Siento que tengo una obligación de enfocarme en esto, aun más ahora que el cambio climático se ha convertido en tema importante”.

Como la amenaza de la elevación de los niveles del mar se ha incrementado he continuado investigando los desafíos formales para frenar el riesgo de estas condiciones ambientales.
René González

Por otra parte, González ha estudiado las tradiciones urbanas cubanas que físicamente se manifiestan y traducen en las casas alrededor de Miami, sobre todo en la Pequeña Habana. Tiene documentados los elementos urbanos nostálgicos de cuando dichas construcciones fueron nuevas y bellas.

“Me desarrollo en la diversidad de las culturas latinas que conviven en Miami y aunque tengo que admitir que no hablo con fluidez español como lo hago en inglés, no podría vivir sin la oportunidad –como hago en Miami– de lanzar a cada rato un par de palabras en español de forma casual cuando converso con mis amigos”, dice René González.

Como diseñador –aunque su obra arquitectónica sólo puede ser catalogada en primer lugar como diseño en su máxima expresión– tiene en su haber las Water Tables, las cuales independiente de su funcionalidad son esculturas en sí.

“Las mesas de agua las creé para una exhibición que se propuso representar las cualidades del agua”, dice González. “Fue una respuesta poética a un objeto funcional, una mesa”.

Confiesa que no puede expresar cuál de todos sus proyectos señalaría como el que más satisfecho lo ha dejado profesionalmente. “Disfruto cada uno de los proyectos que trabajamos. Cada cual es único y por tanto requiere diferentes respuestas y se desarrolla con distintos conceptos”, y explica que él aprecia y ama las cualidades especiales de cada uno de ellos.

Su compañía Rene Gonzalez Architect se encuentra enfrascada actualmente en algunos proyectos hoteleros, un museo, un restaurante, un condominio de 100 unidades, y múltiples trabajos residenciales.

Retomamos el tema de Glass, proyecto que ya es una realidad palpable en Miami Beach.

“El edificio se desmaterializa en la medida que se eleva, con su exterior desapareciendo dentro de la atmósfera”, comenta González. “Es un edificio que refleja, captura y sintetiza el paisaje natural de la arena, el mar y el cielo, mientras retiene la esencia del lugar a través de su diseño arquitectónico, sus materiales, las texturas de la superficie y las tonalidades del color”.

Sin duda, la aparición de Glass –edificio sin límites en todos los sentidos– marca un antes y un después del panorama exclusivo y energético South Pointe.